El castillo de Villalba, en Cebolla (Toledo), perteneció a la Orden del Temple como dependencia de la encomienda de Montalbán hasta la disolución de 1312. Hoy es, de todo este recorrido, el único castillo que se puede ver desaparecer en tiempo real: desde 2020 figura en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra por el expolio continuado de ladrillo en sus torres, y su interior está completamente destruido. Su episodio mejor documentado no es templario, sino posterior: la noche del 28 de noviembre de 1420, el rey Juan II y Álvaro de Luna se refugiaron aquí huyendo de su cautiverio en Talavera, y tuvieron que cruzar el Tajo a riesgo de sus vidas hacia Montalbán porque Villalba no podía protegerlos. Es de propiedad privada —condes de Deleitosa— y de acceso libre.
Villalba no tiene una leyenda que desmontar. No hace falta: su historia real ya es lo bastante dura sin necesidad de añadirle nada. Es el duodécimo castillo templario de este recorrido, y el único que entra por una razón distinta a todos los demás: no porque su pasado esté en disputa, sino porque su presente está en peligro de desaparecer del todo.
De calzada romana a fortaleza islámica (siglos XI-XII)
El cerro donde se asienta Villalba domina la vega del Tajo y controla un cruce de caminos estratégico desde época romana: a sus pies pasaba la calzada que unía Toletum (Toledo) con Emerita Augusta (Mérida). Se han documentado materiales romanos en el propio emplazamiento, lo que apunta a una posible mansio o puesto de control de la vía. La obra militar que hoy se conserva, sin embargo, es en su mayoría de origen islámico, construida probablemente entre los siglos XI y XII sobre los restos de esa fortificación romana anterior.
¿Es el castillo de Bolobras citado en 1142?
Existe un privilegio de Alfonso VII fechado en 1142 que menciona la donación de «el castillo de Bolobras, con todas sus aldeas y términos y el río Tajo». Algunos historiadores han querido identificar ese Bolobras con el actual Villalba, por su ubicación junto al Tajo. Es una hipótesis razonable, pero conviene decirlo con la misma cautela que usan las fuentes: se ha pretendido identificar, no está confirmado sin ambigüedad. Lo incluyo aquí porque es exactamente el tipo de matiz que esta serie de artículos no pasa por alto, aunque no tenga una respuesta cerrada.
La dependencia de Montalbán: la cara menos vistosa del Temple en Toledo
Lo que sí está bien documentado es la etapa templaria. En la Edad Media, Villalba pasó a formar parte de la Orden del Temple como dependencia de la encomienda de Montalbán —la gran encomienda templaria de la zona, a solo unos kilómetros de aquí— y fue rehabilitado bajo su administración. No tuvo nunca el protagonismo de Montalbán: era una posición secundaria, de apoyo, sin castillo del tipo «torre del homenaje» que reforzara su papel defensivo. Permaneció en manos del Temple hasta la disolución de la Orden en 1312.
28 de noviembre de 1420: la noche en que Villalba no pudo salvar a un rey
Más de un siglo después de la disolución del Temple llega el episodio que mejor se conoce de este castillo, y que conecta directamente con la historia de Montalbán. El rey Juan II de Castilla estaba retenido, prácticamente secuestrado, por su primo el infante Enrique de Aragón en Talavera. Junto a su valido Álvaro de Luna, consiguió escapar y buscó refugio en Villalba. Pero el castillo tenía tan poca capacidad defensiva real que la huida no pudo detenerse ahí: tuvieron que cruzar el Tajo a riesgo de sus vidas, con caballos tomados a los hombres del señor de Valdepusa, para llegar a un lugar que sí podía protegerlos de verdad: el castillo de Montalbán.
Esa es la otra mitad de la historia que ya os conté en la ficha de Montalbán: el asedio de 23 días que vino después, con los sitiados comiéndose los caballos para sobrevivir, y que acabó dando nombre a Ciudad Real. Villalba es el punto de partida de esa huida —el refugio que falló— antes de que la historia se trasladara a un castillo con muros de verdad.
De los templarios a los condes de Deleitosa: ocho siglos en manos privadas
Tras el Temple, Villalba pasó por una cadena larga de propietarios nobles: los López de Ayala (condes de Fuensalida), los condes de Oropesa, los duques de Frías y, finalmente, los condes de Deleitosa, que son sus propietarios actuales. A diferencia de Montalbán —también en manos privadas, pero mantenido como coto de caza y con visitas guiadas organizadas—, Villalba lleva décadas sin ningún uso ni mantenimiento activo, y eso se nota en cada piedra.
Qué se conserva hoy en el castillo de Villalba
Conviene ser claro antes de entrar: esta no es una ficha sobre un castillo bien conservado. Es, precisamente, la ficha sobre un castillo que se está perdiendo, y por eso vale la pena verlo con tus propios ojos mientras todavía queda algo en pie.
La única torre de esquina que sigue en pie
La planta es casi rectangular, y originalmente tenía una torre en cada una de sus cuatro esquinas. Hoy solo se mantiene en pie la de la esquina izquierda de la fachada principal. Las otras tres han desaparecido o se han derrumbado casi por completo.
Las torres centrales de los lienzos de muralla
Además de las de esquina, el castillo tenía torres rectangulares en el centro de tres de sus lados. Estas se conservan algo mejor que las de las esquinas, y son hoy el elemento más reconocible de la silueta del castillo desde la carretera.
La puerta de acceso y sus dos torres flanqueantes
En la fachada principal se abre la puerta de acceso original, con arco de medio punto, protegida a ambos lados por sendas torres cuadradas. No hay matacanes, voladizos ni foso —Villalba nunca fue una fortaleza de primera línea, sino una posición secundaria de apoyo a Montalbán—. Los muros se levantaron con cantos rodados unidos con argamasa de cal, reforzando las esquinas con ladrillo según la técnica del llamado aparejo toledano.
El expolio activo: por qué está en la Lista Roja desde 2020
Este es el dato que distingue a Villalba de cualquier otro castillo de este recorrido. Desde el 26 de junio de 2020, Hispania Nostra lo incluye en su Lista Roja del Patrimonio en peligro, por el expolio sistemático del ladrillo en las esquinas inferiores de las torres —el material se lleva físicamente del yacimiento—, lo que ha acelerado la erosión de sus bases. El interior del castillo está ya completamente destruido. No es una ficha con final abierto: si nadie actúa, el proceso de desaparición seguirá su curso.
Cómo visitar el castillo de Villalba
El castillo es de propiedad privada —de los condes de Deleitosa— pero de acceso libre, sin horarios ni control de entrada. Se encuentra a las afueras de Cebolla: sales por la carretera CM-4000 en dirección a El Carpio de Tajo, y a unos 4 kilómetros ya se ve el castillo a la izquierda; en el primer cruce tomas la CM-4015 hacia Erustes y Domingo Pérez, y poco después sale un camino a la izquierda que lleva hasta la parte trasera del castillo. Dado el avanzado estado de ruina, conviene visitarlo con calzado adecuado y precaución: el interior está destruido y hay material suelto en el suelo.
Una historia real que no necesita adornos
La huida fallida de un rey, un castillo que no pudo protegerlo y una fortaleza templaria que hoy se desmorona ladrillo a ladrillo son, para mí, mejor materia narrativa que cualquier leyenda inventada. En La última guardia trabajo con ese mismo tipo de historia real —la decadencia, no el mito— ambientada en los últimos años de la Orden del Temple.
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Preguntas frecuentes
¿Fue el castillo de Villalba realmente templario?
Sí. Perteneció a la Orden del Temple como dependencia de la encomienda de Montalbán, y permaneció en sus manos hasta la disolución de la Orden en 1312.
¿Por qué está en la Lista Roja del Patrimonio?
Hispania Nostra lo incluyó el 26 de junio de 2020 por el expolio continuado del ladrillo de sus torres, que está erosionando sus bases. Su interior ya está completamente destruido.
¿Qué relación tiene con el castillo de Montalbán?
Dependía administrativamente de la encomienda templaria de Montalbán. Además, fue el primer refugio del rey Juan II en su huida de 1420, antes de cruzar el Tajo hacia el propio Montalbán por falta de seguridad.
¿Es el castillo de Bolobras citado en 1142?
Algunos historiadores lo han propuesto, pero no es una identificación confirmada sin ambigüedad, solo una hipótesis razonable por su ubicación.
¿Se puede visitar el castillo de Villalba?
Sí, es de acceso libre, aunque de propiedad privada. Dado su avanzado estado de ruina, conviene visitarlo con precaución.
